jueves, 06 de febrero de 2014
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| PEDRO PABLO RIVERO GONZALEZ |
Tu sonrisa
siempre se mantendrá eternamente radiante, pues las balas asesinas jamás borrarán
de nuestras memorias tu alegría combatiente por la vida y felicidad.
Así era la
personalidad del amigo y camarada Pedro Pablo Rivero, un hombre de sueños,
militante de la utopía, el amor y el fervor revolucionario, nacido en la ciudad
de Valencia estado Carabobo en noviembre de 1968. Radicado en la ciudad de
Valera desde niño, allí en el sector Barrio Siete Colinas, vivió y vivirá
eternamente. Desde niño participó en actividades de organización socio cultural
en la cuidad de Valera, siempre con buen humor para la organización política,
pues nunca abandonó la idea de contribuir en la construcción de una patria
libre y soberana, por eso fue un eterno militante de la idea revolucionaria que
empuñó con honor y conciencia política de los riesgos que estas acarrean.
Militó con
dignidad y vivió felizmente la vida como una eterna utopía, caminó por ella siempre alegre, alejado del
odio y el rencor, pues era fiel militante del pensamiento del Che Guevara al
practicar el trabajo revolucionario como un ejemplo de amor por la humanidad.
Así corrió
tras la idea revolucionaria incorporándose a las luchas estudiantiles y a la
organización política ideológica de las comunidades. Compartía sus actividades
laborales de economía informal con la
formación académica y la agitación política que recorría el país en la década
de los años ochenta. Allí apareció Pedro Pablo Rivero con la bandera de la
dignidad siempre presto para el diálogo y la participación política. Ingresó a
la Universidad de Los Andes Nurr-Trujillo de donde egresó como licenciado en
Educación, mención Castellano y Literatura y luego como Magister Scientae en
Educación Básica.
Durante este
recorrido universitario siempre estaba ligado a la idea revolucionaria. Sus
sueños eran diáfanos para la organización popular. Pedro Pablo Rivero fue un militante de la
poesía y el amor, formó parte de los organismos de
co-gobierno universitario. Ocupó cargos administrativos de orden público desde
muy joven siempre abrazado a la idea revolucionaria lejos de la corrupción
ética, moral y administrativa.
Pedro Pablo
Rivero es un ejemplo de dignidad revolucionaria que debemos continuar, por
tanto sus hijos Pavel Ernesto, Pamela, Patricia, Pablo y Pedro Pablo son el
legado que dejas como claveles sembrados en tierra fértil. Ahora marchas a
encontrarte con el Padre Eterno para continuar la idea revolucionaria. Marchas
al sonido de la tonada al encuentro con el comandante supremo Hugo Chávez Frías
a quien conociste una mañana redentora de 1992.
Marchas con
alegría al encuentro con Bolívar, Martí y el Che Guevara. También apuras tu
marcha para encontrarte con Simón Rodríguez y Paulo Freire a fin de compartir
el ideal pedagógico revolucionario que encienda la mecha de la libertad
definitiva por la patria grande.
Camarada Pedro
Pablo Rivero, Mélida, tus padres, tus hermanos y amigos continuaremos tu tarea
y jamás nos rendiremos, pues tus ideas nos darán fuerzas para seguir
transitando el camino de utopía. Así te decimos Moral y Dignidad siguen siendo
nuestras armas en el combate por la vida.
Hasta la victoria siempre.
Tus camaradas, tus amigos.
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