Diario de los Andes.
martes, 27 de noviembre de 2012
Pasó
el susto de su vida. Lo detuvieron en Trujillo y fue a dar con sus
huesos a la sede del organismo policial en Los Chaguaramos donde
recuerda que conoció a Domingo Alberto Rangel. Pensó que jamás
volvería a ver a su familia. Es Pedro Pablo Rivero, licenciado en
educación egresado del Nurr -ULA (1993), maestría en Gerencia de la
Educación (2005) en la misma Universidad. Dieciocho años de
servicio en la educación trujillana, actualmente director de un
Liceo Bolivariano. Se desempeñó como Coordinador Regional de la
Misión Sucre (2007-2010) y ejerce la docencia universitaria en la
Upel-Impm Núcleo Valera y en el Programa de Formación de Educadores
de la Misión Sucre-UBV desde el 2005. Cursa en estos momentos una
maestría en Dirección con el convenio Cuba-Venezuela acreditada por
la Universidad de Matanzas. Hoy en un artículo enviado a DLA narra
su experiencia de hace dos décadas. (FGV)
Me detuvieron en el centro de Valera
El 28 de Noviembre de 1992 una comisión de la Disip me interceptó en el centro de la ciudad de Valera, me pidieron la cédula de identidad y me introdujeron en su vehículo para posteriormente llevarme hasta las casa de mis padres y hacer un allanamiento por estar supuestamente vinculado a los sucesos de la intentona militar del 27 de noviembre de 1992.
Iba a cumplir veinticuatro años de edad y estaba estudiando el último semestre para terminar la licenciatura en educación en el Núcleo Universitario Rafael Rangel de Trujillo. Allí pertenecía a uno de los movimientos estudiantiles de izquierda que para esa época enfrentábamos las políticas neoliberales de Jaime Lusinchi y de Carlos Andrés Pérez; nos oponíamos a la privatización de la educación, a la apertura petrolera, a las políticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, al pago de la deuda externa y a la represión del pueblo que tuvo su máxima expresión en la masacre del 27 de febrero de 1989 conocida como El Caracazo.
Éramos un grupo de jóvenes universitarios que conformamos una Comunidad de Amigos para participar en las elecciones estudiantiles del año 1987 participábamos por un cambio social, por un mundo más justo, por la participación del pueblo. Allí estaban Edgar Barreto, Juancho Barreto, Antonio Avendaño, Fidel Rivera (fallecido), Néstor Bastidas, Braulio Briceño, Carlos Briceño, Enrique Márquez, Hilda Rojo, Daira Castro, Maribel Cipriani, Juan Carlos González (fallecido), Carlos Santos, entre muchos otros camaradas que junto a Francisco Prada Barazarte, para ese tiempo director del Museo Salvador Valero, reflexionábamos desde el Movimiento Revolucionario Tercer Camino Utopía un cambio político.
Allanamiento
Al llegar a mi casa, la Disip allanó completamente el lugar, mis padres, hermanos que se encontraban y mi esposa e hijos pequeños sufrieron el terror de más de veinte funcionarios vestidos de negro y armados con fusiles y pistolas de alta potencia. Fuera de la casa los vecinos alarmados ante tremenda embestida policial, sólo libros de distintos tópicos de política, sociedad, marxismo, entre otros y unos afiches de Alí Primera encontraron en mis pertenencias. Eso fue suficiente parar detenerme y posteriormente enviarme a Caracas, con otros compañeros, acusados como revolucionarios y comunistas, palabras que para los gobiernos de la cuarta república era estigmatizada y satanizada.
Desde los quince años estoy participando en el trabajo comunitario en el sector "7 Colinas" de Valera con los grupos juveniles promoviendo el deporte y la cultura, luego en el trabajo con niños, en la organización del comité de salud y las asociaciones de vecinos, las cuales se las ganamos a los adecos y copeyanos del sector y la pusimos al servicio del movimiento popular. Trabajamos arduamente con las asambleas de comunidades, con periódicos de comunicación popular, la coordinadora de comités de salud, con la federación de centros culturales, con los trabajadores de la economía informal y la coordinadora estudiantil. Todo ello representaba un Movimiento Popular fuerte que había en Trujillo y en la mayoría de los estados del país y que fue el que llevó al Comandante Chávez a ganar las elecciones de diciembre de 1998.
Traslado a la Disip
Nos trasladaron al comando de la Disip en Trujillo, donde había varios estudiantes, profesores universitarios y dirigentes sociales detenidos; el interrogatorio fue largo para cada uno, la noche trascurrió lentamente en medio de la incertidumbre sin saber qué iba a pasar con nosotros. Al día siguiente, las autoridades universitarias conversaron con los responsables de las detenciones, sin embargo, no había información concreta. Pensaba en mis padres y mis hijos, cuando en la madrugada nos sacaron en dos carros rumbo al sector La Plazuela, donde tenían detenidas a unas compañeras líderes sociales y de allí fuimos a parar a la sede de la Disip en Los Chaguaramos.
En uno de los carros iba Adalberto Gudiño, Damián Milano y mi persona, en el otros las damas Gladis Rivero y otras que no recuerdo sus nombres. En Caracas había gente de izquierda detenida de todos los estados del País, la cuidad estaba sitiada por los militares, lo que se escuchaba era que habían varios muertos y que estaban torturando a los detenidos para que soltaran la lengua.
Cuando llegamos a la sede de la Disip en Los Chaguaramos, pensé en cuándo volvería a ver a mi familia, nos metieron en una oficina para reseñarnos, datos y fotografías, los Disip nos miraban como con ganas de matarnos. Allí vi entrar un señor de cierta edad, alto con lentes y un poco calvo que traían detenido; el señor se tiró al piso y gritaba que le dijeran que si estaba detenido, que este gobierno no tenía pantalones ni bolas para decirle sobre su detención. Que Pérez Jiménez si tenía los pantalones bien puestos cuando detenía a alguien no esa mamadera de gallo sin saber si estaba preso o no. En ese momento el Disip que nos estaba reseñando se levantó molesto, se acomodó su pistola y le iba a entrar a golpes al señor, cuando en eso entró otro funcionario y le dijo que si estaba loco, que ese era Domingo Alberto Rangel.
Después de varios días allí recluidos nos pusieron en libertad y luego de 20 años seguimos en la lucha revolucionaria acompañando al presidente Chávez para consolidar un proyecto socialista de país y librando las batallas que haya que librar contra los impostores que utilizan la revolución para la corrupción y sus intereses personales. Son muchos los que ahora se la dan de revolucionarios de la boca para fuera y son los que están haciéndole daño a la Revolución y al comandante Chávez.
Conocí a Domingo Alberto Rangel
Luego nos trasladaron a los calabozos que estaban en los sótanos, allí se encontraba un Teniente Coronel que posteriormente fue electo alcalde de Cabimas por la Causa R. Allí había muchos estudiantes y profesores universitarios detenidos. Leíamos las Últimas Noticas y nos enteramos que Domingo Alberto Rangel había sido puesto en libertad y que habían detenido a Douglas Bravo.
Me detuvieron en el centro de Valera
El 28 de Noviembre de 1992 una comisión de la Disip me interceptó en el centro de la ciudad de Valera, me pidieron la cédula de identidad y me introdujeron en su vehículo para posteriormente llevarme hasta las casa de mis padres y hacer un allanamiento por estar supuestamente vinculado a los sucesos de la intentona militar del 27 de noviembre de 1992.
Iba a cumplir veinticuatro años de edad y estaba estudiando el último semestre para terminar la licenciatura en educación en el Núcleo Universitario Rafael Rangel de Trujillo. Allí pertenecía a uno de los movimientos estudiantiles de izquierda que para esa época enfrentábamos las políticas neoliberales de Jaime Lusinchi y de Carlos Andrés Pérez; nos oponíamos a la privatización de la educación, a la apertura petrolera, a las políticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, al pago de la deuda externa y a la represión del pueblo que tuvo su máxima expresión en la masacre del 27 de febrero de 1989 conocida como El Caracazo.
Éramos un grupo de jóvenes universitarios que conformamos una Comunidad de Amigos para participar en las elecciones estudiantiles del año 1987 participábamos por un cambio social, por un mundo más justo, por la participación del pueblo. Allí estaban Edgar Barreto, Juancho Barreto, Antonio Avendaño, Fidel Rivera (fallecido), Néstor Bastidas, Braulio Briceño, Carlos Briceño, Enrique Márquez, Hilda Rojo, Daira Castro, Maribel Cipriani, Juan Carlos González (fallecido), Carlos Santos, entre muchos otros camaradas que junto a Francisco Prada Barazarte, para ese tiempo director del Museo Salvador Valero, reflexionábamos desde el Movimiento Revolucionario Tercer Camino Utopía un cambio político.
Allanamiento
Al llegar a mi casa, la Disip allanó completamente el lugar, mis padres, hermanos que se encontraban y mi esposa e hijos pequeños sufrieron el terror de más de veinte funcionarios vestidos de negro y armados con fusiles y pistolas de alta potencia. Fuera de la casa los vecinos alarmados ante tremenda embestida policial, sólo libros de distintos tópicos de política, sociedad, marxismo, entre otros y unos afiches de Alí Primera encontraron en mis pertenencias. Eso fue suficiente parar detenerme y posteriormente enviarme a Caracas, con otros compañeros, acusados como revolucionarios y comunistas, palabras que para los gobiernos de la cuarta república era estigmatizada y satanizada.
Desde los quince años estoy participando en el trabajo comunitario en el sector "7 Colinas" de Valera con los grupos juveniles promoviendo el deporte y la cultura, luego en el trabajo con niños, en la organización del comité de salud y las asociaciones de vecinos, las cuales se las ganamos a los adecos y copeyanos del sector y la pusimos al servicio del movimiento popular. Trabajamos arduamente con las asambleas de comunidades, con periódicos de comunicación popular, la coordinadora de comités de salud, con la federación de centros culturales, con los trabajadores de la economía informal y la coordinadora estudiantil. Todo ello representaba un Movimiento Popular fuerte que había en Trujillo y en la mayoría de los estados del país y que fue el que llevó al Comandante Chávez a ganar las elecciones de diciembre de 1998.
Traslado a la Disip
Nos trasladaron al comando de la Disip en Trujillo, donde había varios estudiantes, profesores universitarios y dirigentes sociales detenidos; el interrogatorio fue largo para cada uno, la noche trascurrió lentamente en medio de la incertidumbre sin saber qué iba a pasar con nosotros. Al día siguiente, las autoridades universitarias conversaron con los responsables de las detenciones, sin embargo, no había información concreta. Pensaba en mis padres y mis hijos, cuando en la madrugada nos sacaron en dos carros rumbo al sector La Plazuela, donde tenían detenidas a unas compañeras líderes sociales y de allí fuimos a parar a la sede de la Disip en Los Chaguaramos.
En uno de los carros iba Adalberto Gudiño, Damián Milano y mi persona, en el otros las damas Gladis Rivero y otras que no recuerdo sus nombres. En Caracas había gente de izquierda detenida de todos los estados del País, la cuidad estaba sitiada por los militares, lo que se escuchaba era que habían varios muertos y que estaban torturando a los detenidos para que soltaran la lengua.
Cuando llegamos a la sede de la Disip en Los Chaguaramos, pensé en cuándo volvería a ver a mi familia, nos metieron en una oficina para reseñarnos, datos y fotografías, los Disip nos miraban como con ganas de matarnos. Allí vi entrar un señor de cierta edad, alto con lentes y un poco calvo que traían detenido; el señor se tiró al piso y gritaba que le dijeran que si estaba detenido, que este gobierno no tenía pantalones ni bolas para decirle sobre su detención. Que Pérez Jiménez si tenía los pantalones bien puestos cuando detenía a alguien no esa mamadera de gallo sin saber si estaba preso o no. En ese momento el Disip que nos estaba reseñando se levantó molesto, se acomodó su pistola y le iba a entrar a golpes al señor, cuando en eso entró otro funcionario y le dijo que si estaba loco, que ese era Domingo Alberto Rangel.
Después de varios días allí recluidos nos pusieron en libertad y luego de 20 años seguimos en la lucha revolucionaria acompañando al presidente Chávez para consolidar un proyecto socialista de país y librando las batallas que haya que librar contra los impostores que utilizan la revolución para la corrupción y sus intereses personales. Son muchos los que ahora se la dan de revolucionarios de la boca para fuera y son los que están haciéndole daño a la Revolución y al comandante Chávez.
Conocí a Domingo Alberto Rangel
Luego nos trasladaron a los calabozos que estaban en los sótanos, allí se encontraba un Teniente Coronel que posteriormente fue electo alcalde de Cabimas por la Causa R. Allí había muchos estudiantes y profesores universitarios detenidos. Leíamos las Últimas Noticas y nos enteramos que Domingo Alberto Rangel había sido puesto en libertad y que habían detenido a Douglas Bravo.
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